1. Introducción a la investigación en el ámbito de la comunicación

1.5. El método mixto y la triangulación en la investigación en comunicación

Con el paso de los años la investigación en comunicación y, por supuesto, en el ámbito de la publicidad y de los social media ha ido evolucionando, y este desarrollo se evidencia en el perfeccionamiento de los métodos de investigación y el crecimiento de los estudios multidisciplinarios.

Aunque la dicotomía de técnicas cuantitativas-cualitativas todavía se utiliza, cada vez se comprueba la necesidad que tienen cada vez más los investigadores de combinar diferentes métodos en su trabajo práctico. Como recuerdan García Calera y Berganza:

«A pesar de que algunos han querido ver diferencias irreconciliables entre el uso de técnicas cuantitativas y cualitativas, en realidad clasificar técnicas de investigación constituye una tarea ardua y complicada, ya que no hay compartimentos estancos ni investigaciones que admitan un único enfoque».

García Calera y Berganza (2005, pág. 31).

Nos encontramos ante la necesidad de aprender a combinar diferentes perspectivas y distintas técnicas con el fin de encontrar respuestas sólidas a problemas de investigación complejos. Los comportamientos individuales y las conductas sociales se construyen siguiendo complicados esquemas en los que intervienen numerosos factores. Si aceptamos esta premisa, ¿qué sentido tiene reducir nuestra investigación al uso de una sola técnica de investigación?

Cada vez hay más equipos de investigación en ciencias sociales que son conscientes de la importancia de combinar enfoques cuantitativos y cualitativos a la hora de diseñar sus proyectos. Esta triangulación (o aproximación metodológica múltiple) no tiene que limitarse al ámbito de las técnicas, puesto que es perfectamente aceptable la combinación de diferentes perspectivas teóricas, la configuración de equipos procedentes de escuelas o disciplinas diferentes, etc. Se trata, en resumen, de dotar a la investigación del mayor rigor posible y conseguir el máximo grado de certidumbre sobre la validez de los resultados conseguidos.

A continuación presentamos un diseño metodológico que integra técnicas cuantitativas y cualitativas, aplicadas tanto a individuos como a documentos textuales, con el fin de evaluar un programa de intervención social promovido por una asociación que defiende los derechos de las personas con discapacidad intelectual.

En el diseño metodológico que resume el ejemplo se presentan varias etapas de la investigación. En la primera fase, el análisis estadístico (cuantitativo) y la revisión documental (cualitativa) se aplican a materiales previos del programa. La obtención de los datos, por tanto, no obliga a aplicar ninguna técnica de investigación, sino que el equipo se tiene que limitar a realizar análisis de diversos tipos sobre los documentos que facilita la asociación. Esta fase sirve como punto de partida; como un momento de recopilación de información y contextualización para el equipo que, a continuación, tiene que plantear la generación de datos propios que completen la información disponible.

La segunda fase consiste en obtener datos aplicando técnicas de investigación cuantitativas (encuesta exploratoria a personas implicadas en el programa) y cualitativas (entrevistas abiertas y grupos de discusión entre personas con participación en el programa). Los datos obtenidos son objeto, a su vez, de técnicas de investigación para el análisis, que pueden ser de tipo estadístico o cualitativo. Así, el cruce de los datos obtenidos en esta segunda fase con la información analizada durante el primer periodo son los mimbres con los que el equipo de investigación tiene que completar su diagnóstico sobre el funcionamiento del programa.

Finalmente, en una tercera fase, las conclusiones a que se ha llegado durante la fase de análisis son expuestas y debatidas con el colectivo implicado en el programa, con el fin de que las decisiones que se adopten sean compartidas y asumidas por la mayoría de la comunidad.

A lo largo de la última década, la utilización de diferentes técnicas de investigación ha pasado de ser un elemento insólito en los proyectos a convertirse en un requisito difícil de soslayar para cualquier equipo de trabajo. En la medida en que esta integración metodológica se continúe generalizando, las fronteras entre lo cualitativo y lo cuantitativo continuarán su proceso de descomposición.

Esto ha permitido que los estudiosos del área aborden los objetos de estudio de una manera amplia y completa, lo que implica la necesidad de utilizar técnicas tanto cuantitativas como cualitativas, tendencia creciente en las ciencias sociales en general.

Como se ha dicho anteriormente, una de estas tendencias es el uso del «método mixto», que es la manera de abordar un objeto de estudio a través de diferentes métodos: usualmente el cuantitativo y el cualitativo, con lo que se obtienen dos perspectivas diferentes, pero complementarias, sobre una misma problemática. No solo se utiliza para combinar los métodos cuantitativos y cualitativos, sino también, los cualitativos entre sí.

Los dos métodos enriquecen las investigaciones. Esta postura busca dejar atrás el desacuerdo entre el uso de uno u otro en las ciencias sociales. Para Guba y Lincoln (1994), la discrepancia entre el método cuantitativo y cualitativo, o la pretendida superioridad del primero sobre el otro, viene del hecho de que la matemática ha sido considerada la «reina de las ciencias» al igual que la física, la química y aquellas llamadas «ciencias duras». Por otro lado, se encuentran las ciencias sociales y otras consideradas «blandas» de manera peyorativa. Estos autores se muestran contrarios a la tendencia a creer que solo es ciencia aquello que puede expresarse numéricamente.

Con cierta frecuencia, los métodos cualitativos son cuestionados por su dificultad de análisis. Sin embargo, como señala Berg:

«Aunque la virtud de la investigación cualitativa rara vez se cuestiona en abstracto, su práctica a veces es criticada por no ser científica y, por lo tanto, inválida. Sin embargo, estos críticos tendieron a perder de vista el factor de probabilidad inherente a las prácticas cuantitativas y lo reemplazaron con un supuesto de certeza».

Berg (2007, pág. 3).

A pesar de ello, nadie niega el hecho de que, para el investigador social, la metodología cualitativa es imprescindible por la gran cantidad de información que proporciona, la calidad de la misma y la manera de abordarla. En la gran mayoría de las ocasiones, se requiere que el investigador esté lo suficientemente entrenado como para poder darle ese plus de calidad que necesita la cantidad de información a la hora de analizar la información recogida.

Berg es claro en defender la utilidad de los métodos cualitativos al considerar que los datos y la información meramente cuantitativa no captan la totalidad de una problemática social. Y recuerda que la investigación cualitativa puede captar todo aquello que no se plasma en los datos, como una mirada, un olor y muchas otras cosas que quedan a la percepción de un investigador social.

Utilizar el método mixto también requiere que el investigador sea consciente y conozca claramente las diferencias entre el método cuantitativo y cualitativo.

Pero no solo la combinación de métodos se utiliza en la recolección de información, sino que también se necesita cuando se analizan los datos. A esto se le llama «triangulación». Como hemos mencionado, la triangulación es la elección de técnicas tanto cuantitativas como cualitativas para el análisis de un objeto de estudio en la que se impliquen no solo diferentes técnicas sino también distintos investigadores para las diferentes baterías de datos (Jensen, 2012, pág. 272).

Berg (2007) explica que en la triangulación se cruzan los métodos, pero también hay una intersección teórica del objeto de estudio. Es un concepto desarrollado por Norman Denzin en la década de los setenta, autor que distingue cuatro tipos de triangulación:

  1. Triangulación de datos: Tiene que ver con las diferentes fuentes a la hora de obtener datos. En este punto, Denzin diferencia entre la obtención de información entre el tiempo, el espacio y las personas, y sugiere estudiar el objeto a través de diferentes sujetos en distintos lugares y fechas.
  2. Triangulación del investigador: Denzin resalta que, más allá de un simple reparto de tareas en el equipo investigador, se debe utilizar a diferentes observadores y/o entrevistadores a fin de evitar influencias sobre las personas que participan del estudio.
  3. Triangulación de la teoría: Para Denzin, el hecho de cruzar diferentes teorías es una oportunidad para extender y ampliar el conocimiento.
  4. Triangulación metodológica: Se distinguen dos triangulaciones. La primera que se hace dentro del método, por ejemplo, el uso de diferentes escalas para medir un ítem en un cuestionario. La segunda triangulación es la que se hace entre diferentes métodos y que implica la combinación de estrategias. Por ejemplo, combinar una encuesta con una entrevista semiestructurada. Esta última es la más usual en el ámbito de la comunicación, y la que se fomentará en este curso.

El concepto de triangulación ha sido desarrollado posteriormente por diferentes autores, uno de ellos, Flick (2007), quien sugiere tener en cuenta las siguientes preguntas antes de decidir qué camino tomar:

  • ¿Mi objeto de estudio necesita diferentes aproximaciones metodológicas?
  • ¿Mi pregunta de investigación abarca diferentes niveles del objeto de estudio?
  • El objeto de estudio en cuestión, ¿necesita diferentes perspectivas teóricas?
  • ¿Necesito tener diferentes niveles de información para comprender mi objeto de estudio?
  • ¿Mi calendario y recursos permiten la triangulación?
  • ¿Los sujetos en mi investigación están de acuerdo en participar en diferentes métodos (una encuesta, una entrevista, una observación, etc.)?

Los seguidores de la propuesta de Denzin (Berg, Goetz y Lecompte, Borman, Frankfort-Nachmias, entre otros) insisten en la necesidad de utilizar dos o más métodos de recolección de datos para contrastar las hipótesis. El tiempo y costos que implica realizar una investigación de este tipo ameritan que en el diseño de la misma se tenga en cuenta la triangulación. Es mejor preverla antes de iniciar el trabajo que hacerlo sobre la marcha.

La triangulación es llamada directamente por muchos estudiosos como método mixto: el abordaje del objeto de estudio a través de las técnicas cualitativas y cuantitativas.

Recordemos las diferencias básicas entre la metodología cuantitativa, la cualitativa y el método mixto, descritas por Tiddlie y Tashakkori (2008, pág. 22) mediante la identificación de varias dimensiones:

Diferencias entre la metodología cualitativa y la cuantitativa

Dimensión de contraste Posición cualitativa Método mixto Posición cuantitativa
Método Método cualitativo Mixto Método cuantitativo
Investigadores Cualitativos Mixtos Cuantitativos
Paradigma Constructivismo
(y variantes)
Pragmatismo Pospositivismo,
Positivismo
Preguntas de investigación Cualitativas Mixtas Cuantitativas
Hipótesis de trabajo
Forma del dato Narrativa Narrativa y
numérica
Numérica
Propósito de la
investigación
Con frecuencia
exploratorio más
confirmatorio
Confirmatorio /
exploratorio
Con frecuencia
confirmatorio más
exploratorio
Rol de la teoría, lógica Teoría fundamentada
Lógica inductiva
Inductivo y
deductivo
Marco conceptual,
Modelo hipotético – deductivo
Diseños o estudios típicos Etnográficos y otros Mixtos (paralelo,
secuencial…)
Correlacional, encuesta,
experimental
Muestreo Propositivo Propositivo,
probabilístico,
mixto
Probabilístico
Análisis de datos Estrategias temáticas:
categóricas y
contextualizadoras
Integración
temática y
estadística
Análisis estadísticos e
inferenciales
Validez Fiabilidad:
credibilidad,
transmisibilidad
Inferencia
Transmisibilidad
Interna y externa

Fuente: Tiddlie y Tashakkori (2008, pág. 22).

Cuando se elige un objeto de estudio y se comienzan a plantear los métodos y técnicas de estudio, es conveniente pensar en el método mixto para tener un acercamiento más completo a la temática que se quiere estudiar.