2. Conceptos básicos

2.2. El proceso de investigación

Los profesionales de la información y de la comunicación pueden actuar como investigadores o como personal de apoyo a la investigación (colaborando con otros investigadores, profesores, doctorandos, estudiantes, etc.). Por eso es importante que sepamos de entrada qué quiere decir hacer investigación. Tanto si el rol profesional es el de realizar un estudio como el de apoyar a otros investigadores, es preciso que tengamos conocimiento de los pasos que guían el proceso de investigación. El proceso de investigación se puede resumir en cuatro pasos esenciales: el diseño (preparación), el trabajo de campo (realización), el análisis (tratamiento) y la presentación de resultados (difusión).

Los cuatro pasos del proceso de investigación

1. Diseño Formulación del problema y preparación de las estrategias de obtención de respuestas.
2. Obtención de datos (trabajo de campo) Observación y recogida de información.
3. Análisis Interpretación de lo observado y gravado.
4. Presentación de resultados Difusión del conocimiento obtenido.

En el caso de la investigación de carácter cualitativo, la «sistematización» de la investigación no comporta que haya que llevarla a cabo de manera lineal ni unidireccional. En este sentido, el proceso de investigación no se identifica tanto con una línea recta sino como con una espiral: cuando se investiga no se va adelante hacia un punto fijo, sino que se avanza zigzagueando (es decir, mirando atrás para dar un paso más allá, sin quedarnos en el punto de inicio). Esto quiere decir que a lo largo de una investigación haremos y desharemos los pasos dados tantas veces como sea necesario. Por esta razón tenemos que estar capacitados para reflexionar durante todo el proceso: a pesar del diseño inicial, hace falta que seamos capaces de renunciar a decisiones tomadas e inventar otras nuevas.

Según Lamo de Espinosa:

«[la reflexividad] es solo un distanciamiento de una persona consigo misma que le permite verse desde fuera (…). Este “irse viendo” significa que el sujeto se distancia de la acción y la observa como si fuera una persona ajena. No solo ve una parcela de la realidad, sino que se ve a sí mismo viendo, y por eso sabe que ve y sabe qué ve. Esto es resultado de una doble ruptura interna: por un lado, de la propia identidad que se rompe entre el sujeto que ve y el sujeto que se sabe viendo; y por otro lado, entre lo que ve y lo que, de alguna manera, espera ver».

Lamo de Espinosa (1993).

Es decir, la tarea de un investigador cualitativo está constantemente sometida a las idas y venidas de la teoría a la práctica, de la situación que se pretende investigar a la realidad que describen los datos que se van obteniendo. Ello implica que tanto los conceptos teóricos empleados en la definición del objeto de estudio como la adecuación de las herramientas metodológicas utilizadas pueden ser cuestionados e incluso reformulados a medida que avanza la investigación.

La siguiente imagen puede ayudarnos a entender mejor esta idea. Se trata de una representación de la investigación como una isla. No nos encontramos ante una isla aislada, sino ante una isla con accesos abiertos. Sin embargo, los itinerarios internos pueden llevarnos muchas veces a dar tumbos alrededor de una cuestión importante, a perdernos en la «jungla del análisis de datos» o a hacer y deshacer el diseño de la investigación. El título de la imagen dice así: «La isla de la investigación. Una regla: no bloqueéis el camino de la investigación».