4. Investigación cualitativa en publicidad y social media: técnicas de investigación

4.2. Técnicas para la recogida de datos

4.2.4. Observación etnográfica

Se trata de una de las técnicas más importantes de recolección de datos cualitativos porque permite descubrir las interacciones del entorno social. La observación nos proporciona información que, por ejemplo, no analizamos en una entrevista: el tono de la voz, los gestos, la mirada, etc., aspectos que son importantes y complementan las palabras. Pero no debemos obsesionarnos con utilizar esta técnica y, como con otras herramientas que tenemos disponibles, debemos saber en qué momento utilizarlas y para qué.

La observación etnográfica ya fue utilizada en los años treinta del siglo XX por los sociólogos de la Escuela de Chicago para estudiar, principalmente, las relaciones de los diferentes grupos urbanos en la ciudad de Chicago.

La observación puede ser participante y no participante. En el primer modelo (observación participante), la persona que investiga no solamente no tiene que ocultar su condición de investigador sino que ha de involucrarse en el contexto seleccionado para transformar su situación en la dirección establecida por los objetivos de investigación y de acción. En cambio, el segundo modelo (observación no participante) pretende garantizar que la incidencia de la persona investigadora sea lo más reducida posible y que su función sea similar a la de un observador neutral que, sin intervenir en la realidad social que observa, pueda completar un análisis preciso sobre sus lógicas visibles e invisibles. La distancia entre la descripción y la intervención es evidente y, sin llegar necesariamente a ninguno de los dos extremos, el equipo de investigación tendrá que decidir qué posición adopta respecto a la situación analizada.

La perspectiva no participante ha recibido diversas críticas –procedentes no solo de las ciencias sociales, sino también del conjunto de la investigación científica (principio de incertidumbre de Heisenberg)– por el hecho de que la simple presencia del investigador en el campo analizado modifica la realidad social observada. Hará falta, si se opta por este enfoque, que la persona al frente de la investigación establezca todos los filtros necesarios para que dicho efecto se reduzca todo lo posible.

El calificativo etnográfico remite a disciplinas de las ciencias sociales, como la antropología, que persiguen la comprensión de los comportamientos sociales e individuales a través de las pautas y las normas culturales que dan forma a las estructuras sociales que se analizan. Así, el objetivo de las personas que investigan será desentrañar las reglas que los miembros de una sociedad dan por descontadas (taken for granted, en inglés). En este sentido, la filosofía que se encuentra detrás de esta técnica de recolección y análisis de datos es similar a la que describiremos al hablar del análisis del discurso.

Desde un punto de vista práctico, la observación etnográfica requiere completar una serie de fases que, por un lado, permitan al investigador realizar su trabajo y, por otro, garanticen la obtención de unos resultados que, sin ser necesariamente generalizables a otras situaciones y procesos, sirvan para describir con precisión el contexto social sometido a estudio.

Clifford Geertz (2006) completa una estructura de fases que permite comprender el proceso intelectual que deberá completar quienquiera que opte por la observación etnográfica como vía de acceso al conocimiento social. Resumiendo considerablemente su propuesta, las principales fases serían las siguientes:

  1. Extrañamiento. Supone un proceso de cuestionamiento de las ideas dominantes a la hora de explicar y entender el mundo social. Requiere de la persona que investiga una actitud crítica y una gran capacidad de hacerse preguntas que trasciendan el nivel de las conductas manifiestas. El objetivo de esta fase no es otro que comprender que las conductas sociales son fruto de convenciones, acuerdos entre seres humanos que, a través del tiempo, se han ido normalizando, pero que no son el resultado de un proceso natural sino puramente social.
  2. Intersubjetividad. Es un ejercicio útil para comprobar que la construcción de sentidos es el resultado de un proceso de negociación entre sujetos, por lo que la capacidad de recrear y entrelazar varias perspectivas será lo que permita aproximarse a un conocimiento más profundo y sólido de la realidad social.
  3. Descripción densa. Se trata de una serie de operaciones que permiten acceder al significado profundo de los comportamientos humanos en sociedad para intentar alcanzar la diversidad de significados y de situaciones en que tienen lugar. Para conseguirlo, se emplean varias estrategias que ayudan a los equipos de investigación.
  4. Explicación. Al final, el equipo de investigación tendrá que ser capaz de explicar las normas que rigen el comportamiento de los individuos en sociedad, profundizando en las implicaciones que ello comporta en los diversos niveles que componen la realidad social.

Si bien en el ámbito de las ciencias sociales la observación etnográfica se usa con bastante frecuencia, no ocurre lo mismo en las ciencias de la información y la documentación. Lo cierto es que hay contextos en los que su desarrollo podría resultar provechoso. El estudio de las prácticas y de las relaciones sociales que se producen y se reproducen en los centros de trabajo de esta especialidad profesional se puede completar desde un punto de vista etnográfico, profundizando en los aspectos culturales que se esconden detrás de los comportamientos de los diversos grupos que comparten espacio, conviven e interactúan bajo un mismo techo.

Del mismo modo, durante la última década se ha desarrollado la migración de esta técnica de investigación desde el contexto material hacia el contexto virtual. La netnografía (Dicks et al., 2005; Kozinets, 2010) consiste en el análisis de los comportamientos sociales que se producen en la red. Los foros, las redes sociales en internet y la formación en línea son solo algunos de los primeros campos de estudio virtual para las personas que trabajan en la etnografía digital.